Un investigador de International Crisis Group que recorrió el país describió cómo las pandillas construyeron una maquinaria autónoma imposible de frenar. El secuestro de cuatro militares de El Salvador expuso hasta dónde llega ese dominio territorial.
Un investigador que ha recorrido Haití describe a las bandas que dominan el país como una fuerza con bastiones blindados, francotiradores y redes de informantes. Diego Da Rin, especialista en resolución de conflictos de International Crisis Group, organización dedicada a la prevención de conflictos armados, detalló ese perfil violento en una entrevista con DW Español, canal alemán de noticias en español.
Según el investigador, esos territorios controlados de manera intransigente por los grupos armados están rodeados de muros y vigilados con precisión militar. La descripción explica por qué la fuerza internacional desplegada en el país no logra recuperar terreno pese a meses de operativos.
Diego Da Rin, especialista en resolución de conflictos de International Crisis Group, organización dedicada a la prevención de conflictos armados, detalló el perfil violento de las pandillas en Haití en una entrevista con DW Español, canal alemán de noticias en español.
Los bastiones de las bandas, zonas militarizadas
Da Rin explicó ante DW que existe una diferencia clave entre los bastiones donde las pandillas ejercen un control absoluto y las áreas donde ese dominio se disputa con las fuerzas de seguridad. En los primeros, dijo, los grupos armados sostienen una vigilancia constante con francotiradores apostados en las periferias.
¿Qué hace tan violentas a las bandas de Haití? El investigador respondió que su poder ya no depende de fines políticos inmediatos, sino de expandir arsenales, hombres y finanzas propias. Esa autonomía, ganada desde que fueron creadas por sectores de la élite, las convirtió en una amenaza que hoy desafía abiertamente al Estado haitiano, según explicó al canal alemán.
La mayoría de la infraestructura crítica de Puerto Príncipe, incluidos el principal terminal petrolero y el terminal de contenedores, quedó bajo ese control, de acuerdo con el analista. Desde esas posiciones las bandas se extendieron también hacia los departamentos de Artibonite y del Centro, siguiendo las rutas que conectan la capital con el resto del país.
Las élites armaron a los grupos que hoy no pueden controlar
El origen de esa violencia, según Da Rin, no está solo en la pobreza o el vacío institucional. El investigador sostuvo ante DW Español que políticos y sectores económicos recurrieron durante años a estas bandas para ganar elecciones, organizar manifestaciones o desestabilizar gobiernos rivales.
“Hay un círculo vicioso entre la corrupción, la impunidad y la violencia”, afirmó el especialista. Esa dinámica, explicó, convirtió el uso de grupos armados con fines políticos en una constante histórica que nunca se interrumpió.En una entrevista para DW Noticias, el especialista Diego Da Rin, de la organización International Crisis Group, analiza la crisis de seguridad y la situación política en Haití. La emisión presenta secuencias de personas corriendo en las calles y examina la respuesta de las fuerzas internacionales ante la violencia armada, así como el prolongado periodo sin elecciones nacionales y el debate en torno a la aplicación de modelos de seguridad extranjeros.
Da Rin añadió que, aunque las pandillas nacieron bajo el ala de esas élites, con el tiempo se independizaron de sus patrocinadores. Hoy, según el analista, ningún actor político ejerce control real sobre ellas, lo que agrava el riesgo de una escalada sin negociación posible.
El investigador fue más contundente sobre la salida a ese ciclo. “Hasta que los vínculos entre grupos poderosos de las élites políticas y económicas y estos grupos armados ilegales no se rompan, los ciclos de violencia van a continuar”, advirtió ante el canal.
El negocio de la extorsión sostiene la maquinaria armada
La violencia de estas bandas tiene, además, un sustento económico preciso. Da Rin detalló a DW Español que los grupos armados establecieron un sistema de impuestos ilegales en los barrios bajo su control, sumado a secuestros que generan ingresos crecientes.
El control de las carreteras permitió también la instalación de peajes ilegales, inexistentes en Haití hasta hace pocos años y convertidos hoy en una de las principales fuentes de financiación. El tráfico de drogas y armas existe, pero el investigador lo calificó como una vía marginal frente a esos otros ingresos.Vehículos blindados de transporte de personal de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), respaldada por la ONU en Haití, patrullan un área después de que bandas fuertemente armadas emboscaran a miembros de la fuerza, atacando su vehículo blindado con explosivos, prendiéndole fuego y dejando a cuatro soldados salvadoreños desaparecidos cuando huyeron de su vehículo en llamas, en Puerto Príncipe, Haití, el 19 de octubre de 2026. REUTERS/Patrice Noel
El secuestro de militares salvadoreños expuso el alcance de las bandas
Ese poder territorial y armado quedó en evidencia el domingo 18 de octubre, cuando un grupo criminal emboscó un vehículo blindado con cuatro militares salvadoreños en Croix-des-Bouquets, cerca de Puerto Príncipe. Los efectivos pertenecían a la Fuerza de Represión de Pandillas y cumplían funciones de evacuación médica, no de combate.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, exigió la liberación de sus compatriotas en su red social X. “Nuestra misión consiste únicamente en pilotos y personal técnico, cuyo trabajo principal es realizar evacuaciones médicas y salvar vidas, no hacer la guerra”, escribió el mandatario, según recogió BBC News Mundo.
Cinco soldados salvadoreños desaparecen en Haití tras una emboscada: sin respuesta oficial, la búsqueda avanza con helicópteros en Croix-des-Bouquets (Foto archivo, cortesía FAES)
Bukele endureció después el tono frente a los captores. “El ataque de hoy no es nada comparado con lo que está por venir si no liberan a los cuatro rehenes vivos”, publicó, de acuerdo con la agencia EFE.
Más de 100 soldados de fuerzas especiales salvadoreñas llegaron a Puerto Príncipe días después para reforzar la búsqueda, según confirmó la propia Fuerza de Represión de Pandillas. Diario Libre precisó que el refuerzo se sumó a operativos en Butte Boyer y Cité Doudoune, sectores donde opera la organización 400 Mawozo.
Hasta la mañana del viernes no existía confirmación sobre la liberación de los militares ni datos verificables sobre su paradero, según el seguimiento del mismo diario. El episodio, el primer ataque de esa magnitud contra la fuerza internacional, llegó en medio de una ofensiva más amplia para recuperar territorio de manos de las bandas.
Fuente:Infobae

